16 de mayo, Día de la resistencia romaní

El 16 de mayo, desde Casa de Paz nos sumamos a la conmemoración del Día de la Resistencia Romaní, una fecha cargada de memoria, dignidad y fuerza. Esta jornada rindió homenaje a todas las personas gitanas que resistieron al exterminio durante el régimen nazi y reconoce a quienes, hoy, continúan enfrentando el racismo, la exclusión y la desigualdad en múltiples formas.

UNA HISTORIA DE RESISTENCIA QUE NO SE OLVIDA

El 16 de mayo recuerda especialmente la valentía del pueblo gitano internado en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. En 1944, los prisioneros y prisioneras romaníes protagonizaron un acto de resistencia colectiva frente a la amenaza de exterminio. Aunque finalmente el 2 de agosto se consumó la masacre conocida como el Porrajmos (la “devoración”, en romaní), ese gesto heroico permanece como un símbolo imborrable de dignidad frente al horror.

Hoy, honramos a todas aquellas personas que dieron su vida por la libertad y reafirmamos nuestro compromiso con la memoria histórica y el reconocimiento del genocidio gitano, todavía silenciado en muchos espacios públicos y educativos.

UNA RESISTENCIA QUE SIGUE LATIENDO

La resistencia gitana no es una historia del pasado: sigue viva y presente. Se manifiesta en quienes educan a sus hijas e hijos con amor, en quienes defienden su derecho a existir sin prejuicios, en quienes crean redes comunitarias, cuidan, enseñan, sanan, escriben, cantan, bailan, trabajan y exigen justicia.

Cada día, muchas personas gitanas resisten al racismo estructural, a los discursos de odio y a los estereotipos que aún condicionan su acceso a derechos fundamentales como la educación, el empleo, la vivienda o la salud.

Desde Casa de Paz reconocemos esa lucha diaria y nos posicionamos al lado de quienes construyen un mundo más justo, desde la raíz, desde el amor, desde la cultura viva del pueblo gitano.

POR LA DIGNIDAD, LA MEMORIA Y LA IGUALDAD

Este día es una llamada a mirar de frente al pasado, pero también a actuar en el presente. Reivindicamos:

  • • El reconocimiento institucional del genocidio romaní y su inclusión en los planes educativos.
  • • La visibilización de las voces gitanas en los espacios de representación y toma de decisiones.
  • • El fin del antigitanismo, que sigue operando de forma estructural en nuestras sociedades.
  • • El respeto por la cultura gitana, su historia, su sabiduría, su arte y su contribución a la diversidad social.

El 16 de mayo, más que nunca, caminamos juntos. Por las que fueron, por las que son, por las que vendrán.


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